jueves 5 de noviembre de 2009

Mi clasificador de mocos

Hola a todos.

El profe de Cono (Conocimiento del medio) por fin nos ha puesto unos deberes que no son aburridos. Ha pedido que hagamos una "observación del natural", que escojamos un tema y que escribamos una clasificación que "suene a científica", aunque nos lo estemos inventando todo.
Yo he escogido los mocos. Me he dado cuenta de que están en todas partes. Por ahora he identificado cuatro tipos de mocos. Si queréis podéis ayudarme a localizar más y yo los incluyo en mi informe. Eso no sería copiar, sería delegar. Yo delego en vosotros. Si vosotros queréis. Y ahora os copio lo que llevo escrito de este trabajo:











"LOS MOCOS" por Ulises González.

Las clasificaciones se han establecido en función del aspecto físico, densidad, uso y personalidad de los mocos, así como de los propietarios de las narices que los guardan

Muccus panicus: este moco se despierta pegado en alguna superficie, normalmente las patas de una cama infantil. Al no recordar como ha llegado ahí entra en un estado de pánico del que no sale jamás. Ejemplo: el cuadro de el Grito de Munch es una buena representación de la angustia existencial que puede sentir un moco si se despierta pegado en la barandilla de un puente que no conoce.

Muccus somniator: el muccus somniator es el menos común de los mocos. Habita en una de cada cien narices y nunca lo hace de forma permanente. Ha sido objeto de estudio por psicólogos y científicos. La creencia popular es que este moco es una expresión solidificada de los anhelos y que por este motivo adopta formas que recuerdan a los deseos de sus propietarios. Por ejemplo, el moco con forma de mujer que fue extraído de la nariz de un viudo, o el moco con forma de plaza en el Ayuntamiento en la nariz de un opositor.

Muccus infantilis: el muccus infantilis se distingue por ser el único comestible de toda la especie. Es más líquido que sólido y se deja caer “como quien no quiere la cosa” desde las naricitas hasta las boquitas, aunque en realidad lo que más añora es ser interceptado por el camino y secarse lentamente en el regazo perfumado de una madre, pero eso él jamás lo admitiría porque es muy orgulloso.

Muccus interruptus: el muccus interruptus es seco y de forma ramificada. Le gusta ser el centro de atención y vive agazapado en las fosas nasales de hombres y mujeres solteros que han quedado para cenar. Suele hacer su aparición en el punto más interesante de la conversación, asomando la cabeza por una de las fosas y exponiéndose, con falsa timidez, a los ojos del otro comensal.




El Uli

martes 14 de julio de 2009

Yo intenté matar a mi abuela


Antes pasaba mucho tiempo con mi abuela. Mis padres se iban a trabajar y me dejaban en casa toda la tarde con ella. Las primeras horas todo iba bien. Veíamos juntos el telediario de Ana Blanco y después alguna telenovela como Machos o Amarte así, Frijolito. Después mi abuela me preparaba la merienda y tras zampármela yo me empezaba a aburrir. Ocurría más o menos sobre las siete de la tarde. Ocurría también otra cosa por casualidad a esa misma hora: que mi abuela se ponía de mal humor. Ella sólo dice una palabrota, "mieeeeerda", pero siempre está intentando desengancharse y decir otra cosa, como por ejemplo "lechuga", pero no es más que un sucedáneo vegetariano de "mierda".

- Buela, me he metido un conguito por la nariz y no lo puedo sacar.
- ¡Lechuga!

¿Véis? Por su tono de voz sabes que cuando dice lechuga en realidad está pensando en mierda.
A partir de las siete de la tarde empezaban a salir tantas lechugas de su boca que podría haber montado un puesto en el mercado. Me daba miedo. Muchas tardes las pasaba encerrado en mi habitación, mirando por la ventana a ver cuando llegaban mis padres. Era como si tuviera dos abuelas: una que me preparaba amorosamente sandwiches de Nocilla y otra que me los hubiera metido en la boca a base de puñetazos (no lo hizo nunca, pero se le notaban las ganas). La frontera entre las dos abuelas estaba en algún lugar de la cocina. Yo me quedaba mirando desde la puerta, a una distancia prudencial, esperando ese mágico momento en el que una abuela se convertía en otra, como en la película Lady Halcón. Nunca conseguí cazar la pista definitiva: ¿sucedía al quitar los bordes del pan de molde? ¿Cuándo dejaba el cuchillo sucio en la pila de fregar? ¿O era por la puesta de sol?... No lo sabía, a veces pasaba un poco antes, a veces un poco después, pero el caso es que mi abuela iba del "¿te pongo Nocilla en las dos rebanadas, amor?" a un grosero "deja de espiarme desde la puerta, ¡lechuga!".
Cuando se lo conté a mi padre, en vez de defenderme, buscó la explicación más facilona que se le ocurrió: lo que le pasaba a mi abuela era completamente normal dado mi carácter difícil de soportar durante muchas horas seguidas. A lo que yo le respondí: "Mamá tiene razón: siempre defiendes a tu madre".

De modo que en aquella época le cogí bastante manía a mi abuela. A la abuela de antes de las 7 de la tarde, incluso. Y empecé a pensar un plan para deshacerme de ella. Observé que mi abuela era un poco torpe para esquivar las cosas del suelo. Se tropezaba con mucha frecuencia con mis juguetes, con las patas de la mesa pero sobre todo con los zapatos talla 46 de mi padre.


"¡Lechuga! ¿Qué hace esto aquí? Tu padre siempre dejándolo todo por el medio".


Entonces se me ocurrió la idea: fabricaría una trampa con zapatos. He encontrado una foto en google que puede ilustrar más o menos cual era mi plan de asesinato:



Esperé a que se metiera en la cocina a preparar la merienda y rápidamente saqué todos los zapatos que encontré en los armarios y debajo de las camas. Los esparcí por el suelo del pasillo desde la puerta de la cocina hasta el salón y me senté a esperar a que la suerte y la torpeza de mi abuela hicieran el resto del trabajo. Cabe la posibilidad de que mi plan os parezca una lechuga (una mieeeerda) pero tened en cuenta que esto pasó hace mucho tiempo. Era la mitad de pequeño que ahora y mi capacidad para fastidiar al personal estaba en fase zigoital. Pero reconocerme esto: apuntaba maneras.

Naturalmente el plan salió mal. Mi abuela empezó a caminar sobre la alfombra de zapatos y cuando bajó la mirada al suelo y vio lo que había hecho empezó a descojonarse, no porque su nieto quisiera matarla, cosa que nunca imaginó, sino por la sorpresa de encontrarse allí todos los zapatos. Después se agarró a las paredes del pasillo y pateó los zapatos hasta abrirse una vereda.

- ¡Mieeeerda, Uli! ¿Pero qué has hecho?

- ¡Has dicho "mierda"!

- ¡Lechuga!

El Uli



viernes 3 de julio de 2009

Michael Jackson sigue comiendo pipas de calabaza, incluso muerto.

A ver, a ver... que está todo el mundo muy agonías con lo de Michael Jackson y como la gente sabe que le conozco me están parando por la calle para preguntarme: "Uli, ¿tú de qué crees que ha muerto?".

¡Leches, pues es que yo no estoy tan seguro de que se haya muerto!
Que tampoco digo que esté vivo. Pero sospecho que puede estar aquí:



Además, desde que saltó la noticia hace una semana... en ocasiones... veo cáscaras de pipas de calabaza por todos lados, ese fruto seco que nos secuestra la razón. Pues no habremos comido pipas Michael y yo...

¡Cuántas cáscaras habremos escupido por la ventana de su limusina!


La primera apareció bajo mi almohada y no le di importancia. Pero es que luego le siguió otra en un bolsillo del bañador, en el cajón del cuarto de baño, bajo el sofá... El otro día abrí el mando de la tele para cambiarle las pilas ¡y había una pipa de calabaza dentro!
¿No es demasiada coincidencia? Obviamente, Michael quiere lanzarme un mensaje: "eh, Uli, no llores por mí, estoy bien". Que ya podría enviarme un e-mail, pero hay que comprender que él es un artista.


Mi madre dice que "de eso nada" y que ya soy mayorcito para entender que la gente se muere y que más me vale ir asimilándolo, que algún día ella se va a morir, y papá, y Xiao Mei... hasta yo. ¡Todos tiesos!
También dice que lo de las cáscaras tiene una explicación muy sencilla: papá ha dejado de fumar los viernes por la tarde y para vencer la ansiedad se ha enganchado a las pipas.

Pero, ¡bah!, yo paso de mi vieja. Lo que me voy a reír de ella y de todos cuando Michael reaparezca a tiempo de comenzar su gira mundial. Porque esa es otra: con esto de morirse mucha gente se ha dado cuenta de que es un tío genial y que en el fondo-fondo de su corazón, le querían mogollón. Y que están dispuestos a pagar mucho dinero por la entrada de un concierto que (teoricamente) no se va a celebrar. Seguramente todo ha sido idea de su padre, que es muy cuco él. Todo lo que el padre de Michael tiene de cuco, mi madre lo tiene de aguafiestas.

El Uli.

miércoles 15 de abril de 2009

Michael Jackson: biografía autorizada


Hola a todos. Os preguntáreis dónde he estado todo este tiempo (si no os lo preguntábais, ¡¡¡preguntároslo ahora mismo!!!). Pues os lo diré sin cortapisas: en el rancho de Michael Jackson (no en Neverland, en otro que nadie conoce y por el que no paga impuestos).

Michael y yo nos hemos hecho muy amigos. Resulta que en un viaje a Nueva York con mis padres me estaba aburriendo tanto, tanto, que se me pasó por la cabeza la idea de escaparme. Y cuando una idea se me pasa por la cabeza ya no hay vuelta atrás: tengo que ponerla en práctica. Dice mi padre que este empirismo mío hay que corregirlo urgentemente antes de que llegue a la adolescencia, pero bueno, eso es otra historia. A lo que iba:
Aprovechando que mis padres estaban to lelos mirando una instalación de Pipilotti Risk en el MOMA eché a andar hacia la salida, primero despacito y hacia atrás como un cangrejo, y luego corriendo con todas mis ganas hasta que el museo y las calles de alrededor quedaron muy atrás. Después de pasear un rato ya empezaba a aburrirme otra vez cuando vi a mis viejos montados en la parte de atrás de un coche de policía. Mi madre sacaba medio cuerpo fuera por la ventanilla del coche, gritando mi nombre con la voz afónica y todo el rímmel corrido (y eso que sólo habían pasado 20 minutos desde que les había dejado). Un policía muy gordo la sujetaba por la cintura y tiraba de ella hacia dentro del coche, pero su esfuerzo era inútil porque mi madre se pone muy irracional cuando me da por escaparme. No hay quien la domine. Papá ni siquiera lo intentaba: estaba sentado muy quieto y supongo que abochornado porque todo el mundo en la calle se fijaba en ellos y en el escándalo que estaban montando, así que soportaba el tirón con la cabeza gacha y la cara discretamente oculta bajo el folleto del MOMA.

Como no quería que me descubrieran decidí meterme en la primera limusina que vi. Y así fue como Michael y yo nos encontramos. Al principio me miró con cara de susto. Yo también me sentía cortadillo por verme así de sopetón sentado junto al Rey del Pop, pero como no soporto los silencios incómodos y además tenía como misión escaparme de mis padres, puse en práctica mis conocimientos de inglés.

- Good morning. I am Ulises from Spain. ¡Run! ¡Run!

Creo que se me entendió bien porque la limusina arrancó en el acto. Estuvimos dando vueltas por Nueva York durante un par de horas en las que Michael y yo nos sonreíamos mucho, porque lo que es hablar no hablábamos debido a que cuando lo hacíamos no nos entendíamos una mierda, pero bueno, al menos estábamos a gusto los dos repantingados en la parte de atrás, comiendo pipas de calabaza y escupiendo las cáscaras por la ventanilla.
Así hasta que me quedé dormido. Cuando desperté ya no estábamos en la ciudad. Íbamos por una autopista y entre Michael y yo había sentado un niño mulato que hablaba con acento cubano. "¿Qué haces aquí?", le pregunté, con algo de celillos (lo reconozco).
El mulato se encogió de hombros. "No sé, brother, yo estaba en mi calle de Brooklyn cuando se me acercó Michael Jackson y me prometió que me compraría unas Nike si le voy traduciendo todo lo que dices". Siendo así -pensé yo- no pasa nada, ya que el otro niño está aquí por mí...
"Bueno, pues pregúntale que donde vamos".

El niño mulato se puso a hablar en inglés con Michael Jackson y luego me explicó que íbamos a su rancho, que iba a ser un viaje largo pero que no me preocupara porque íbamos a parar cada 100 kilómetros en un restaurante de la cadena McDonald's. Al parecer existe un viejo dicho estadounidense que afirma que un gordo puede cruzar América corriendo de McDonald's en McDonald's y sin adelgazar un sólo kilo.

Pensando en gordos me acordé del policía que sujetaba a mi madre y me sentí algo nostálgico. "¿Qué estará haciendo ahora ella?". Como Michael es un artista y una persona sensible notó que algo me preocupaba y para divertirme se puso a hacer caras raras. Lo malo es que las caras raras de Michael Jackson son tan raras de verdad (como cuadros de Francis Bacon) que el niño mulato y yo nos asustamos, empezamos a llorar y no paramos hasta que Michael cogió una bolsa de Tiffany's y se la puso en la cabeza (hubo unos intentos anteriores con bolsas del Día y del Bershka, pero no funcionaron). Ya estando todos un poco más tranquilos Michael decidió entretenernos contándonos la historia de su vida, que es la que os resumo aquí:

Michael Jackson de pequeño era como yo: el más listo, el más guapo, el que tenía más chispa. Al principio no querían dejarle cantar con su padre y sus hermanos, porque era demasiado cani. Para que dejase de molestar le daban un tambor de Dixán y el mando de la tele (que como eran los años 70, imaginaros qué tamaño tendría) y el pobre criajo se imaginaba que tocaba la batería. Bum-bum, bum-bum, mientras los mayores ensayaban pasos de baile en la habitación de al lado.
Era relativamente feliz y esperaba con ilusión el comienzo del 2º curso de primaria, donde, como todos los niños saben, te dejan usar el punzón en la clase de trabajos manuales. Entonces sucedió algo que cambió su vida por primera vez: su madre le oyó cantar la sintonía de un famoso anuncio de Colacao ("yo soy aquel negrito del África tropical..." ) y lo hacía con tal delicadeza y gusto musical, tan jodidamente bien, que parecía increíble que tuviera sólo cuatro años. Su padre no lo dudó. Se llevó aparte a Jemaine, el hermano mayor de Michael y hasta entonces solista del grupo, y le dió un guantazo que le puso de perfil.

- Padre, ¿por qué me pegas? - preguntó el pobre Jemaine.

- Esto es para que te duela menos lo que te voy a decir: hijo, ya no vas a cantar más en el grupo... Bueno, sí cantarás, pero sólo para hacerle los coros a tu hermano Michael.

Y así pasó que Michael se convirtió en la estrella del grupo, y que los Jackson Five alcanzaron gran éxito y popularidad como todo el mundo sabe aquí y en la China popular. Después Michael Jackson empezó una carrera en solitario y tuvo su primer Grammy con la canción Don't stop 'til you get enough que a la traducción viene significando "Cogemelo tó hasta que ya no puedas más" y que es sin duda mi favorita de todas las de Michael.



De ahí para arriba. Hasta que en el año 2001 se peleó con la casa que le producía los discos (Sony) y perdió todo interés por la música, el baile y los vídeos musicales. Fin de la historia.
Cuando Michael terminó de hablar y el mulato de traducir se hizo un tenso silencio en la limusina que sólo yo me atreví a romper: "Pero... ¿no nos va a contar por qué tiene esa cara tan rara? ¿Ni por qué ha cambiado el color de su piel? ¿Ni siquiera nos va a decir si es un pederasta? ... ¿Qué mierda de historia es ésta?".
"Oye, brother, no sé tú, pero yo quiero que me compre unas Nike, así que no andes jodiendo con las pregunticas a ver si se va a enojar".
Después de no sé cuanto tiempo llegamos al rancho de Michael, que es un sitio genial para pasar una temporada escondido si tienes unos padres tan pesados como los míos. La próxima vez se lo pensarán dos veces antes de llevarme al MOMA cuando les haya dejado super claro que yo lo que quiero es ir al museo de cera.
En cuanto a mi relación con Michael Jackson... nos va bien como amigos. Ahora que he vuelvo a España nos enviamos postales (él de Internet no sabe nada, al fin y al cabo, es un viejales) pero tengo que hacerlo a escondidas porque a mis padres no les hace gracia. Además, le han denunciado y eso que yo les he repetido una y otra vez que Michael Jackson no me ha tocado un sólo pelo. Dormíamos en habitaciones separadas (yo en un cuarto y Michael con el mulato en otro) y aunque es cierto que algunas noches me pareció oír entre sueños como alguien intentaba abrir la puerta de mi cuarto, todo esto queda en el terreno del misterio, ya que siempre eché el cerrojo antes de acostarme.
El Uli.

sábado 27 de diciembre de 2008

Otro delfín rosa

Me lo han vuelto a hacer. Me han vuelto a decepcionar. Como en mi último cumpleaños. Yo les dejé muy claro lo que quería: un coche teledirigido, a poder ser con tracción a las cuatro ruedas, y un delfín hinchable para bañarme con él en la playa. ¿Y qué es lo que obtuve? Un blog. Que vale, que sí, que con el tiempo le he cogido cariño, pero en su momento, imagínate que papelón levantarte el día de tu cumpleaños, ir corriendo al salón a ver tus regalos como todos los años y darte cuenta de que ahí no hay NADA, que llegue tu padre, te siente delante del ordenador y te diga "venga, Uli, escribe algo en tu blog". ¿Pues qué crees que escribí? "Vete a la mierda, padre", así, en negrita. Y encima me llevé una colleja, ¡el día de mi cumpleaños! Luego encima me enteré de que los blogs son gratis, es decir, que mi regalo no les había costado ni medio pavo. ¡Serán rácanos!
Y una vez que a las dos partes se nos pasó el enfado -a mí por la decepción y a ellos por tener un hijo tan materialista y desagradecido- mi madre quiso arreglar el mal rollo y se fue a comprarme el delfín. Que bien, yo le agradezco la intención (un poco forzada, todo hay que decirlo) pero ni aún así aciertan los puñeteros, porque ¿con qué creéis que volvió?

Con un delfín rosa.


¿En qué cabeza cabe? ¿Con qué cara me presento yo en Zahara de los Atunes llevando bajo el brazo un delfín rosa? Suficiente bochorno paso ya teniendo que ir a esas playas nudistas que me llevan mis padres, teniendo que verles las partes íntimas a ellos y a sus amigos... ¡Yo sólo quería un delfín para evadirme! Un delfín de color azul, gris, negro, hasta verde me vale. Pero rosa, no. ¿Dónde se ha visto un delfín de color rosa?

Pues resulta que sí, que se han visto. En la selva amazónica. Mi madre los había localizado en un documental de la tele, llegó a la tienda con la idea de comprarme un delfín normal, y entonces vio el de color rosa, se acordó del documental y le hizo gracia. Supongo que pensó "voy a comprarle a mi hijo el delfín rosa, que es más original", ya que el objetivo principal de mis padres en cuanto a mí es que yo sea un niño original, distinto a los demás (eso lo tenían claro desde el principio, se ve claramente si piensas en el nombre que eligieron para mí).

Obviamente el delfín rosa nunca salió de la bolsa de la playa y mis viejos se pasaron todo el verano restregándomelo: "tanto pedir el delfín, tanto pedir..."

¿Y todo esto a qué viene? Pues como decía al principio, me lo han vuelto a hacer. Las clases de Kárate que tanta ilusión me hacían... Me llevaron engañado al centro de artes marciales. De camino yo les preguntaba: "¿Pero cuando me váis a comprar el kimono?". Y ellos: "cuando lleves un par de clases, no vaya a ser que no te gusten y te lo compremos para nada". Bueno, vale, me lo creí, porque ya os he dicho que mis padres son unos rácanos (para lo que quieren, para otras cosas, no). Pero ya cuando llego a la clase y veo que no hay más que señoras mayores en chandal y que ni siquiera la profe lleva kimono... mal rollo.

"Bienvenido a las clases de tai-chi, Ulises".


- Mamá, o estoy en una pesadilla, o te has equivocado mucho, mucho.

- No, Uli, yo sé que tú prefieres ir a clases de Kárate, pero a tu padre y a mí no nos gusta que hagas un deporte tan violento. Prueba el tai chi primero, que a lo mejor te gusta, como te pasó con el blog...



El Uli




martes 23 de diciembre de 2008

No soy yo, son mis padres


Lo sé: tengo el blog muy abandonado. Pero es que son muchas las dificultades que tengo para escribir. Mis padres me ponen cada vez más pegas porque no quieren que cuente cosas personales suyas. Dicen que luego las leen sus amigos y se parten el eje en las reuniones de adultos. Yo sé que se han arrepentido de regalarme el blog. Pero es que si no hablo de ellos ¿de qué voy a hablar? Sólo soy un niño, mi mundo se reduce a mis padres. "Escribe de lo que conoces", dice mi profe de Lite. Ya me gustaría conocer otras cosas. Sexo, drogas, discotecas... quedan tan lejos aún. Por lo menos hasta el curso que viene. Así que de momento nos tenemos que conformar con estas historias tan costumbristas y yo seguiré tratando se sortear la censura. No sé cuántos post ya me ha tirado mi padre a la basura. A ver si con este hay más suerte.

Lo más chulo que me ha pasado últimamente - o que me va a pasar - es que mis padres me han apuntado a clases de kárate. Empiezo mañana, día de Navidad, porque es un centro de artes marciales japonés y como ellos son diferentes lo consideran un día normal. ¡Ya os contaré!

El Uli.

miércoles 12 de noviembre de 2008

Una persona un voto

Por cierto...


... gracias a esa persona anónima (o animalillo que correteaba por el teclado) que me ha votado en la tercera edición del concurso 20 blogs. Eres guay. Molas mazo. Y mis papás te mandan un beso así de gordo:




El Uli.