sábado 27 de diciembre de 2008

Otro delfín rosa

Me lo han vuelto a hacer. Me han vuelto a decepcionar. Como en mi último cumpleaños. Yo les dejé muy claro lo que quería: un coche teledirigido, a poder ser con tracción a las cuatro ruedas, y un delfín hinchable para bañarme con él en la playa. ¿Y qué es lo que obtuve? Un blog. Que vale, que sí, que con el tiempo le he cogido cariño, pero en su momento, imagínate que papelón levantarte el día de tu cumpleaños, ir corriendo al salón a ver tus regalos como todos los años y darte cuenta de que ahí no hay NADA, que llegue tu padre, te siente delante del ordenador y te diga "venga, Uli, escribe algo en tu blog". ¿Pues qué crees que escribí? "Vete a la mierda, padre", así, en negrita. Y encima me llevé una colleja, ¡el día de mi cumpleaños! Luego encima me enteré de que los blogs son gratis, es decir, que mi regalo no les había costado ni medio pavo. ¡Serán rácanos!
Y una vez que a las dos partes se nos pasó el enfado -a mí por la decepción y a ellos por tener un hijo tan materialista y desagradecido- mi madre quiso arreglar el mal rollo y se fue a comprarme el delfín. Que bien, yo le agradezco la intención (un poco forzada, todo hay que decirlo) pero ni aún así aciertan los puñeteros, porque ¿con qué creéis que volvió?

Con un delfín rosa.


¿En qué cabeza cabe? ¿Con qué cara me presento yo en Zahara de los Atunes llevando bajo el brazo un delfín rosa? Suficiente bochorno paso ya teniendo que ir a esas playas nudistas que me llevan mis padres, teniendo que verles las partes íntimas a ellos y a sus amigos... ¡Yo sólo quería un delfín para evadirme! Un delfín de color azul, gris, negro, hasta verde me vale. Pero rosa, no. ¿Dónde se ha visto un delfín de color rosa?

Pues resulta que sí, que se han visto. En la selva amazónica. Mi madre los había localizado en un documental de la tele, llegó a la tienda con la idea de comprarme un delfín normal, y entonces vio el de color rosa, se acordó del documental y le hizo gracia. Supongo que pensó "voy a comprarle a mi hijo el delfín rosa, que es más original", ya que el objetivo principal de mis padres en cuanto a mí es que yo sea un niño original, distinto a los demás (eso lo tenían claro desde el principio, se ve claramente si piensas en el nombre que eligieron para mí).

Obviamente el delfín rosa nunca salió de la bolsa de la playa y mis viejos se pasaron todo el verano restregándomelo: "tanto pedir el delfín, tanto pedir..."

¿Y todo esto a qué viene? Pues como decía al principio, me lo han vuelto a hacer. Las clases de Kárate que tanta ilusión me hacían... Me llevaron engañado al centro de artes marciales. De camino yo les preguntaba: "¿Pero cuando me váis a comprar el kimono?". Y ellos: "cuando lleves un par de clases, no vaya a ser que no te gusten y te lo compremos para nada". Bueno, vale, me lo creí, porque ya os he dicho que mis padres son unos rácanos (para lo que quieren, para otras cosas, no). Pero ya cuando llego a la clase y veo que no hay más que señoras mayores en chandal y que ni siquiera la profe lleva kimono... mal rollo.

"Bienvenido a las clases de tai-chi, Ulises".


- Mamá, o estoy en una pesadilla, o te has equivocado mucho, mucho.

- No, Uli, yo sé que tú prefieres ir a clases de Kárate, pero a tu padre y a mí no nos gusta que hagas un deporte tan violento. Prueba el tai chi primero, que a lo mejor te gusta, como te pasó con el blog...



El Uli




martes 23 de diciembre de 2008

No soy yo, son mis padres


Lo sé: tengo el blog muy abandonado. Pero es que son muchas las dificultades que tengo para escribir. Mis padres me ponen cada vez más pegas porque no quieren que cuente cosas personales suyas. Dicen que luego las leen sus amigos y se parten el eje en las reuniones de adultos. Yo sé que se han arrepentido de regalarme el blog. Pero es que si no hablo de ellos ¿de qué voy a hablar? Sólo soy un niño, mi mundo se reduce a mis padres. "Escribe de lo que conoces", dice mi profe de Lite. Ya me gustaría conocer otras cosas. Sexo, drogas, discotecas... quedan tan lejos aún. Por lo menos hasta el curso que viene. Así que de momento nos tenemos que conformar con estas historias tan costumbristas y yo seguiré tratando se sortear la censura. No sé cuántos post ya me ha tirado mi padre a la basura. A ver si con este hay más suerte.

Lo más chulo que me ha pasado últimamente - o que me va a pasar - es que mis padres me han apuntado a clases de kárate. Empiezo mañana, día de Navidad, porque es un centro de artes marciales japonés y como ellos son diferentes lo consideran un día normal. ¡Ya os contaré!

El Uli.